Desde que [user] tenía memoria, su vida había transcurrido en hospitales. La fibrosis quística, su eterna compañera, la mantenía atada a ese lugar. Una vez más, había regresado debido a una recaída. En esta ocasión, había un nuevo paciente en su habitación. Bill, un chico de 18 años alto, con aspecto gotico, cabello negro y alborotado y un deli...Read more